Fui padre gracias a la inseminación artificial

experiencia inseminacion artificial en barcelona

¡Hola a todos! Hoy os quiero hablar de mi reciente experiencia quedándome embarazado. No yo, claro, sino mi pareja Eva. Pero me gusta decir que los dos estábamos en estado… 😛 En nuestro caso, optamos por la inseminación artificial en Barcelona. Llevábamos un par de años intentándolo por nuestros propios medios (ejem), pero, al no obtener resultados, fuimos al médico y nos recomendó un procedimiento de estimulación ovárica, para que Eva tuviera más posibilidades de quedarse embarazada. Así, estuvo unos días con inyecciones de gonadotropinas, unas hormonas que intervienen en el proceso de reproducción.

Además, le hicieron algunas ecografías para ver si sus folículos estaban creciendo de forma sana. Como todo parecía ir bien, le pusieron una inyección de hCG, una hormona que contribuye a que el ovocito madure adecuadamente. Y, el día siguiente, se planeó la inseminación artificial.

Llegó el día y, pese a que todo estaba yendo de fábula, estábamos muertos de miedo y nervios por si algo salía mal. ¡La ilusión nos hacía sentir todo tipo de sentimientos contradictorios!

Según me dijo Eva, la inseminación fue rápida y no le causó ningún dolor. Le pusieron un espéculo y una cánula, gracias a la cual el semen fue depositado directamente en el útero. Pese a todo, también debo decir que mi participación en esto, consistente en encerrarme 10 minutos en una salita aparte, no fue tan placentera como cabe esperar. (A ver quién tiene ganas cuando sabe lo que todos están esperando de él en ese momento…)

Después de esto, nos fuimos a casa y nos tumbamos en el sofá a ver series hasta la hora de cenar. Ninguno de los dos hablaba del tema. Esperamos diez días hasta hacernos la prueba del embarazo y ¡¡dio positivo!! Estábamos tan emocionados… Sin embargo, decidimos esperar tres meses para comunicarlo, porque dicen que las madres primerizas tienen un mayor riesgo de aborto.

¿Creéis que lo hicimos? Pues no. No tardé ni un día en llamar a mi familia y a mis amigos más cercanos para darles la noticia. Cuando fui a disculparme a Eva, resultó que ella había hecho lo mismo. Somos tal para cual.

Y a los nueve meses, clavados, no; clavadísimos, nació nuestro pequeño Marc. Que ya lleva con nosotros dos mesecitos y es el amor de nuestra vida ahora mismo.

Antes de someternos al tratamiento de inseminación, me informé tanto sobre el tema que ahora soy todo un experto. ¡Así que preguntadme lo que queráis saber en los comentarios!

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